Sostenibilidad en la vivienda

Como iba diciendo, me propuse hacer mi casa un poco más sostenible a nivel constructivo, y de paso eliminar un problema que tenía con la pésima construcción de la misma, cuya obra fue dirigida por el Arquitecto Jonás Romero Mora a quien, desde luego, no recomendaría a nadie.

Lo primero que hice, incluso antes de empezar a vivir en ella, nada más terminar la construcción, fue instalar un sistema de ACS (Agua Caliente Sanitaria), vamos, una placa con unas tuberías orientadas al sol y un bidón en la parte superior para que cuando el sol calienta el agua, por simple termodinámica, el agua caliente suba al bidón y la fría circule por la placa y se caliente. El depósito venía con una resistencia con un termostato incorporado para hacer la función de termo eléctrico en aquellas ocasiones que no hubiera suficiente sol para calentar el agua hasta una temperatura cómoda para el baño.

Para ello, me pude acoger en su momento a las subvenciones PROCASOL, que me permitieron, por un lado, rebajar el importe de la compra e instalación al recibir una subvención directa en base a la superficie del panel instalado, y por otro, el acogerme a un préstamo con los intereses subvencionados, creo recordar que a dos años, para pagar el 80% del importe de la instalación, con lo cual se pagaba mensualmente un poco más de lo que hubieras gastado en electricidad teniendo un termo eléctrico.

Después, allá por el 2006, cambié las horribles ventanas de corredera del dormitorio principal, que me instalaron en la casa, a pesar de que solicité instalar unas con algo de aislamiento, el susodicho arquitecto y director de obra ignoró totalmente mi petición, por unas de PVC con doble acristalamiento oscilo batientes con persiana de lamas aislantes compradas a Cristalería Insular y Persianas del Atlántico, que hicieron un buen trabajo en su instalación. Esto ya supuso una pequeña mejora en el dormitorio principal, sobre todo acústicamente y también de confort térmico, aunque no suficiente.

5 años después, procedimos a realizar la misma operación en el dormitorio de Dácil.

Después de continuamente tener que arreglar y pintar el exterior de mi casa, como mucho, cada dos años (a lo que el citado Arquitecto, después de la primera vez, que corrió por su cuenta, se volvió a lavar las manos exponiendo de nuevo su gran falta de profesionalidad) opté por una solución denominada SATE que fue instalada con material del Grupo Puma por la empresa Crismason, S.L. con un resultado más que óptimo. La obra se realizó a finales de 2011 y en la actualidad, mediados de 2020, su estado de conservación es excelente y prácticamente no he tenido que volver a tocar el exterior de mi casa desde entonces. Lo cual dice mucho sobre este sistema y sobre lo bien que hizo su trabajo la empresa.

Entre otras cosas, esta mejora supuso el dejar de usar un deshumidificador, que en invierno lo teníamos que tener trabajando casi constantemente y con el que sacábamos litros de agua de nuestros dormitorios que solían rondar el 80% de humedad relativa. A los pocos meses de instalar el SATE ya no fue necesario volverlo a usar más. Tanto es así, que hace tiempo que se lo dejé a un amigo.

Allá por 2018 también instalé una bomba de recirculación de agua caliente.

Por otro lado, el confort térmico en mi casa se ha visto tremendamente favorecido desde entonces, también ayudado por el cambio, ya a principios de 2019, de los ventanales del cuarto de la plancha y el salón, que seguían siendo los iniciales de corredera por los que se colaba el aire cuando hacía viento. De esta manera solo quedaban los ventanales originales del cine aparte de pequeñas ventanas en baño y demás que no afectaban demasiado. A finales del 2019 también procedí a realizar una obra para quitar los ventanales del cine pero esta vez, los cambié por ventanas poniendo un pequeño muro debajo con doble tabica y aislamiento térmico en medio, para mantener, de alguna manera, el aislamiento térmico exterior. También, como no, las ventanas a instalar fueron de PVC con doble acristalamiento oscilo batientes y con persiana incluida.

La instalación de un ventilador de techo en el dormitorio principal y en el cine, también supuso una gran ayuda para paliar los, afortunadamente, pocos días donde el calor se hace excesivo para conciliar el sueño. Ha sido uno de mis grandes descubrimientos ya que el ruido que hace funcionando es ínfimo y al haberlo comprado con aspas bastante grandes, a baja velocidad mueven suficiente aire para poder dormir a una temperatura agradable.

La obra de las ventanas del cine también fue aprovechada para hacer la instalación de un sistema descalcificador de agua a la entrada de la casa, ya que la cantidad de cal que llega del suministro habitual es espantosa. Aunque en la web de Emmasa aparece que son 24º franceses, medida en la entrada de mi casa es de algo más de 32º. Ésto último, junto con la instalación unos meses antes de un sistema de filtrado por ósmosis inversa debajo del fregadero de la cocina, comprado en Leroy e instalado por mi mismo, han hecho por un lado que evitemos la continua compra de garrafas de agua para el consumo personal y cocinar, y por otro lado, que disminuya la necesidad de jabón para toda labor de higiene en la casa, tanto en lavadora, como en lavavajillas, así como en nuestra propia higiene, además de notar la piel y la ropa mucho más suave al haber eliminado la mayor parte de la cal del agua.

En el caso del descalcificador me preocupaba la cantidad de agua que podría desperdiciar al hacer la limpieza de la membrana, así que, por un lado, elegí un equipo que se regulara por la dureza del agua y la cantidad de ésta procesada en vez de hacerlo por un reloj que marca la renovación de la membrana independientemente de estos parámetros, lo que podría conllevar a una renovación muy temprana, en caso de que hubiera habido poco consumo, o una muy tardía si el consumo hubiera sido más elevado.

Por otro lado, instalé un depósito adicional en la cubierta para almacenar el agua desechada por el descalcificador y conectarla a las cisternas de los baños, aprovechando que ya tenía una tubería específica para uno de los baños, que servía para ir renovando el agua del depósito, y que la subida de la tubería pasaría cerca del aseo del salón. Solo tuve que lanzar un par de metros más de tubería desde el bajante principal, que está en el vestidor, hasta el baño del dormitorio, que está pared con pared justo con el vestidor y donde está instalado el inodoro, por lo que esa parte fue sencilla y queda oculta debajo de la ropa del vestidor. El único inconveniente que hubo fue que hubo que instalar un pequeño depósito de 30 litros al lado del descalcificador para acumular el agua y una bomba que, gracias a una boya, detecta cuando este depósito está casi lleno y bombea el agua hasta que está casi vacío. Pero esta operación tarda menos de un minuto, y el consumo eléctrico es desechable, y más teniendo en cuenta mi instalación fotovoltaica.

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